¿Por qué las ventas de madera de aliso y otras maderas duras se están ralentizando en 2025?
Jul 29, 2025

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Las ventas de madera de aliso y otras maderas duras nacionales han estado estancadas este año. Esta tendencia se hace eco de lo que está pasando en otros mercados de consumo discrecional, reflejando la situación de marcas de consumo emblemáticas como Topgolf o las acciones de Callaway Brands Corp. (MODG), que han bajado un 38 % en los últimos seis meses. Analicemos qué hay detrás de esta desaceleración, estableciendo paralelismos con esas tendencias económicas más generales.

Para empezar, el gasto de los consumidores está cambiando. El aliso, con su veteado suave y su versatilidad, suele usarse en cosas como armarios a medida, guitarras, mesas de comedor o caravanas, es decir, cosas que están bien tener pero que no son imprescindibles. Lo mismo pasa con los palos de golf o la reforma de la cocina: cuando la gente nota el aprieto, deja esas cosas en suspenso. Curiosamente, los viajes parecen mantenerse, quizá porque se trata más de experiencias que de bienes tangibles. Pero en el caso de las maderas nobles destinadas a proyectos domésticos o artículos de lujo, la demanda cae a medida que la gente se aprieta el cinturón.

La economía no ayuda. La inflación sigue siendo alta, lo que merma el poder adquisitivo de la gente, y la subida de los tipos de interés encarece los préstamos. Esto afecta a los propietarios de viviendas que quizá hayan financiado un suelo nuevo o una caravana, y también supone un apriete para los fabricantes, que se enfrentan a mayores costes en todo, desde la energía hasta el transporte. El aliso, muy popular en el sector del mueble y la carpintería, lo está pasando mal, ya que no es un producto imprescindible como las maderas blandas para la construcción.

En el sector, las cifras no pintan bien. Las ventas de muebles y artículos para el hogar están flojas, lo que se traduce en menos pedidos para los proveedores. Con el aumento de los costes, los márgenes de beneficio se reducen, y sin una fuerte demanda por parte del comercio minorista, los stocks se acumulan. Es un círculo vicioso: la menor demanda lleva a una compra más cautelosa, lo que frena aún más el mercado.

El estado de ánimo del mercado también juega un papel importante. Aunque los fundamentos de una empresa estén bien, unas perspectivas pesimistas por parte de los inversores, como las que están hundiendo a Callaway Golf, pueden tener un efecto dominó. En el sector de la madera, los compradores prevén tiempos difíciles y reducen sus existencias, lo que provoca una desaceleración que se cumple a sí misma.A otras maderas duras no les va mucho mejor. El arce y el cerezo para muebles de alta gama, o el roble para suelos, se enfrentan todos a la misma presión discrecional. Todos son vulnerables cuando las reformas del hogar pasan a un segundo plano. Las excepciones siguen siendo los productos de alta gama, donde el nogal y el roble blanco rift siguen resistiendo la tendencia general.

De cara al futuro, esta situación se mantendrá hasta que la inflación se modere o bajen los tipos de interés. Es posible que los fabricantes de madera noble tengan que dar un giro, produciendo más o reduciendo menos, para recortar gastos y capear el temporal. Pero, por ahora, esto nos recuerda lo mucho que dependen estos mercados de la confianza de los consumidores.